De carácter amable y humilde, Xevi se entrega a su obra para para ofrecernos su forma de ser y de sentir a través de sus pinturas, unas pinturas cargadas de sentimientos a veces contradictorios, pero que dejan al espectador el poder de decisión necesario para transformar los sueños que se perfilan a través de esos personajes realistas con tintes surrealistas.
La verdad es que su obra me ha fascinado. De la sencillez minimalista de algunos de sus cuadros a la exploración global de las multitudes sin rostro. Muchas lecturas en ambos casos y un fondo en común, sentimiento. Amor tras rasgos de destrucción. Simbología surrealista para escenas cotidianas. Una reflexión sobre el mundo que vivimos y una apuesta por la esperanza.



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